Gracias aroma azul, fogata encelo. Gracias pelo, caballo, mandarino. Gracias pudor, turquesa, embrujo vela, llamarada, quietud, azar delirio. Gracias a los racimos, a la tarde, a la sed, al fervor, a las arrugas, al silencio, a los senos, a la noche, a la danza, a la lumbre, a la espesura. Muchas gracias al humo, a los microbios, al despertar, al cuerno, a la belleza, a la esponja, a la duda, a la semilla, a la sangre, a los toros, a la siesta. Gracias por la ebriedad, por la vagancia, por el aire, la piel, las alamedas, por el absurdo de hoy y de mañana, desazón, avidez ,calma, alegría, nostalgia desamor, ceniza, llanto. Gracias a lo que nace, a lo que muere, a las uñas, las alas, las hormigas, los reflejos, el viento, la rompiente, el olvido los granos, la locura. Muchas gracias gusano. Gracias huevo. Gracias fango, sonido. Gracias piedra. Muchas gracias por todo.
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PUÑADOS DE POLVO

- BLANCA
- Por la persiana entornada entra al comedor en penumbra, un rayo de sol matinal. Y por la misma rendija sale a la calle, oblicua hacia arriba, una banda ancha y dorada de moléculas. Parece una legión de bailarines, pues, mirando atentamente, veo que cada uno de los puntitos rubios gira de una manera vertiginosa sobre sí mismo. Si yo supiera física, ¡cuantas observaciones podría hacer ahora! Pero no sé nada más que imaginar y soñar. Y miro con envidia a esa banda de átomos que se va a correr el mundo, llevándose quizás el secreto de todas mis intimidades. ¡Oh granitos de polvo que vais a ver lo que yo no he de mirar jamás: bosques, mares, ciudades, templos, auroras boreales, maravillas! De soplo en soplo, de ráfaga en ráfaga, recorréis la tierra, sorprenderéis el secreto de mil mujeres, y cuando el viento os vuelva a traer otra vez a este lugar, quizás haya transcurrido un gran montón de siglos. Yo no seré ya más que un puñadito de polvo amarillo. Y entonces me iré a danzar y a correr por el mundo con vosotros.
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